MÉTODOS PARA REZAR

EL ROSARIO
 


San Luis María Grignion de Montfort

Presentación 

Como se podría esperar de un misionero popular, san Luis María quería hacer del libro, El Secreto Admirable del Santísimo Rosario,  un instrumento de apostolado. Con este fin, añade tres métodos para recitar el Rosario, uno de los cuales había compuesto para las Hijas de la Sabiduría. En su opúsculo  de Sermones, ofrece otros dos  que se pueden encontrar en las “obras Completas de San Luis María Grignion de Montfort”. En las Obras completas, el apéndice, que sigue a los  Métodos para recitar el Rosario, presenta las citas de otros autores que san Luis María reproduce al pie de la letra; ellas se refieren a las Reglas principales de la Cofradía del Santísimo Rosario, al poder y dignidad del Rosario y a  la dignidad del Ave María.

  

PRIMER MÉTODO

 Ven, Espíritu Santo; llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V/. Envía tu Espíritu y todo será creado.

R/. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos. ¡Oh Dios, que iluminaste los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo!, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor.

R/. Amén.

  

OFRECIMIENTO GENERAL DEL ROSARIO

 

Me uno a todos los santos que están en el cielo, a todos los justos que están en la tierra. Me uno a ti, Jesús mío, para alabar dignamente a tu Madre santísima y alabarte en Ella y por Ella. Renuncio a todas las distracciones que me sobrevengan durante este rosario.

Te ofrecemos, Virgen Santísima, este credo para honrar tu fe mientras vivías en la tierra y pedirte participar de esta misma fe.

Te ofrecemos, Señor, este padrenuestro para adorarte en tu unidad y reconocerte como primer principio y fin de todas las cosas.

Te ofrecemos, Santísima Madre, estas tres avemarías para agradecerte todas las gracias que diste a María y las que nos concediste por intercesión suya.

Credo, un padrenuestro y tres avemarías, «Gloria al Padre», etcétera.

  

OFRECIMIENTO PARTICULAR DE CADA DECENA

 

Misterios gozosos

 

1ª. Decena [La encarnación]

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena en honor del ministerio de tu encarnación. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu santísima Madre, profunda humildad de corazón.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia del ministerio de la encarnación, desciende a mi alma y hazla verdaderamente humilde.

 

2ª. Decena [La visitación]

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena en honor de la visitación de tu Santísima Madre a su prima Santa Isabel. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de María, perfecta caridad para con nuestro prójimo.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia del misterio de la visitación, desciende a mi alma y hazla verdaderamente caritativa.

 

3ª. decena [El nacimiento de Jesús]

Te ofrecemos, Niño Jesús, esta tercera decena en honor de tu santo nacimiento. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu santísima Madre, el desapego de los bienes de la tierra, el amor a la pobreza y a los pobres.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia del ministerio del Nacimiento, desciende a mi alma y concédele espíritu de pobre.

4ª. Decena [La presentación]

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena en honor de tu presentación en el templo por manos de María. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu santísima Madre, el don de sabiduría y la pureza de cuerpo y alma.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia del misterio de la purificación, desciende a mi alma y hazla verdaderamente sabia y pura.

5ª. Decena [El hallazgo de Jesús]

 Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena en honor de haberte encontrado María en medio de los doctores cuando se había perdido. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu santísima Madre, nuestra conversión y la de los pecadores, herejes, cismáticos e idólatras.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia del misterio del hallazgo de Jesús en el templo, desciende a mi alma y conviértela de verdad.

 

Misterios dolorosos

 

6ª. decena [La agonía de Jesús]

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta sexta decena en honor de tu agonía mortal en el huerto de los Olivos. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu santísima Madre, perfecta contrición de nuestros pecados y conformidad total con tu santa voluntad.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia de la agonía de Jesús, desciende a mi alma y hazla verdaderamente contrita y conforme con la voluntad de Dios.

7ª. decena [La flagelación de Jesús]

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta séptima decena en honor de tu flagelación sangrienta. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu santísima Madre, perfecta mortificación de nuestros sentidos.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia de la flagelación de Jesús, desciende a mi alma y hazla verdaderamente mortificada.

8ª. decena [La coronación de espinas]

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta octava decena en honor de tu coronación de espinas. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu santísima Madre, gran desprecio del mundo.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia del misterio de la coronación de espinas de Jesús, desciende a mi alma y hazla verdaderamente opuesta al mundo.

9ª. decena [La cruz a cuestas]

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta novena decena en honor de tu cruz a cuestas. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu santísima Madre, gran paciencia para llevar nuestra cruz en pos de ti todos los días de nuestra vida.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia del misterio de la cruz a cuestas, desciende a mi alma y hazla verdaderamente paciente.

10ª. decena [La crucifixión de Jesús]

Te ofrecemos Señor Jesús, esta décima decena en honor de tu crucifixión en el Calvario. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu santísima Madre, grande horror al pecado, amor a la cruz y la buena muerte para nosotros y cuantos se hallan ahora en agonía.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia del misterio de la muerte y pasión de Jesucristo, desciende a mi alma y hazla verdaderamente santa.

 

Misterios gloriosos

 

11ª. decena [La resurrección]

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta undécima decena en honor de tu resurrección triunfante. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu santísima Madre, fe viva.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia de tu resurrección, desciende a mi alma y hazla verdaderamente fiel.

 

12ª. decena [La ascensión]

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta duodécima decena en honor de tu ascensión gloriosa. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu santísima Madre, esperanza firme y gran deseo del cielo.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia del misterio de la ascensión de Jesucristo, desciende a mi alma y hazla verdaderamente celeste.

13ª. decena [Pentecostés]

Te ofrecemos, Espíritu Santo, esta decimotercera decena en honor del misterio de Pentecostés. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu santísima Madre, tu fiel Esposa, la divina sabiduría para conocer, saborear y practicar la verdad y hacer partícipe de ella a todo el mundo.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia de Pentecostés, desciende a mi alma y hazla verdaderamente sabia según Dios.

14ª. decena [La asunción de María]

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta decimocuarta decena en honor de la concepción inmaculada y de la asunción en cuerpo y alma de tu santísima Madre a los cielos. Y te pedimos, por estos dos misterios y por intercesión suya, una verdadera devoción a Ella para vivir y morir santamente.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Gracia de la concepción inmaculada y de la asunción de María, desciende a mi alma y hazla verdaderamente devota de María.

15ª. decena [La coronación de María]

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta decimoquinta y última decena en honor de la coronación gloriosa de tu santísima Madre en los cielos. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión suya, la perseverancia y el progreso en la virtud hasta la muerte y la corona eterna que nos está preparada. Te pedimos la misma gracia para todos los justos y todos nuestros bienhechores.

Un padrenuestro, diez avemarías, «Gloria al Padre».

Te pedimos, Señor Jesús, por los quince misterios de tu vida, pasión, muerte y gloria y por los méritos de tu santísima Madre, que conviertas a los pecadores, ayudes a los agonizantes, liberes a las almas del purgatorio y nos des a todos las gracias para vivir y morir santamente, y tu gloria para verte cara a cara y amarte durante la eternidad. Amén.

 

 

SEGUNDO MÉTODO

  

Método más corto para celebrar la vida, muerte y gloria

de Jesús y de María con la recitación del santo Rosario

y disminuir las distracciones de la imaginación[1]

  

Para ello hay que agregar, después del nombre de Jesús de cada Avemaría, una palabrita que nos traiga a la memoria el misterio que se contempla en cada decena.

 

Misterios Gozosos

 

1.ª decena: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús encarnado.

2.ª decena: Jesús santificador.

3.ª decena: Jesús niño pobre.

4.ª decena: Jesús sacrificado.

5.ª decena: Jesús Santo de los santos.

 

Al final de los misterios gozosos se añade:

– Gracias de los misterios gozosos, descended a nuestras almas y hacedlas verdaderamente santas. R/. Amén.

 

Misterios Dolorosos

 

1.ª decena: Jesús agonizante.

2.ª decena: Jesús azotado.

3.ª decena: Jesús coronado de espinas.

4.ª decena: Jesús cargado con la cruz.

5.ª decena: Jesús crucificado.

 

Al final de los misterios dolorosos:

– Gracias de los misterios dolorosos, descended a nuestras almas y hacedlas verdaderamente pacientes. R/. Amén.

 

Misterios Gloriosos

 

1.ª decena: Jesús resucitado.

2.ª decena: Jesús que sube al cielo.

3.ª decena: Jesús que te envía la plenitud del Espíritu Santo.

4.ª decena: Jesús que te resucita.

5.ª decena: Jesús que te corona.

 

Al final de los misterios gloriosos:

– Gracias de los misterios gloriosos, descended a nuestras almas y hacedlas eternamente bienaventuradas. R/. Amén.

 

  

TERCER MÉTODO[2]

 

 

del Sr. de Montfort para rezar con fruto el santo rosario

a uso de las Hijas de la Sabiduría

 

 

Me uno a todos los santos que están en los cielos, a todos los justos que están en la tierra, a todas las almas fieles que hay en este lugar. Me uno, a ti, Jesús mío, para alabar dignamente a tu Santísima Madre y alabarte en Ella y por Ella. Renuncio a todas las distracciones que me sobrevengan durante este Rosario. Quiero rezarlo con modestia, atención y devoción, como si fuera el último de mi vida. R/. Amén.

Te ofrecemos, Señor Jesús, este credo para honrar todos los misterios de nuestra fe; este padrenuestro y estas tres avemarías, para honrar la unidad de tu esencia y la trinidad de tus personas. Te pedimos fe viva, firme esperanza y ardiente caridad. R/. Amén.

Credo, padrenuestro, tres avemarías.

En cada misterio, después de las palabras y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús, se añade una palabra para recordar y honrar de modo especial el misterio. Por ejemplo: Jesús encarnado, Jesús santificador, etc., como se indica para cada decena.

 

 

PRIMERA CORONA

 

Misterios Gozosos

 

LA ENCARNACIÓN

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena en honor de tu Encarnación en el seno de María. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de Ella, humildad profunda. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Se añade: Jesús encarnado.

Gracias del misterio de la Encarnación, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

LA VISITACIÓN

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena en honor de la Visitación de tu Santísima Madre a su prima Santa Isabel y de la santificación de San Juan Bautista. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, la caridad para con el prójimo. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús santificador.

Gracias del misterio de la Visitación, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

EL NACIMIENTO DE JESÚS

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta tercera decena en honor de tu nacimiento en el establo de Belén. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, el desapego de los bienes de este mundo, el menosprecio de las riquezas y el amor de la pobreza. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús niño pobre.

Gracias del misterio del Nacimiento de Jesús, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

LA PRESENTACIÓN EN EL TEMPLO

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena en honor de tu Presentación en el Templo y de la Purificación de María. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, gran pureza de cuerpo y alma. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús sacrificado.

Gracias del misterio de la Purificación, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

EL HALLAZGO DE JESÚS

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena en honor de haberte encontrado María. Y te pedimos por este misterio y por intercesión de Ella, la verdadera sabiduría. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús Santo de los santos.

Gracias del misterio del Hallazgo de Jesús, descended a nuestras almas. R/. Amén.

Al final de esta primera corona se dice el «Magnificat».

 

 

SEGUNDA CORONA

 

Misterios Dolorosos

 

LA AGONÍA

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta sexta decena en honor de tu Agonía mortal en el huerto de los Olivos. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, la contrición de nuestros pecados. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús agonizante.

Gracias del misterio de la Agonía de Jesús, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

LA FLAGELACIÓN

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta séptima decena en honor de tu Flagelación sangrienta. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, la mortificación de nuestros sentidos. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús azotado.

Gracias del misterio de la Flagelación de Jesús, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

LA CORONACIÓN DE ESPINAS

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta octava decena en honor de tu Coronación de Espinas. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, el desprecio del mundo. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús coronado de espinas.

Gracias del misterio de la Coronación de Espinas, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

LA CRUZ A CUESTAS

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta novena decena en honor de tu Cruz a cuestas. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, paciencia en todas nuestras cruces. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús cargado con la cruz.

Gracias del misterio de la Cruz a cuestas, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

LA CRUCIFIXIÓN

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta décima decena en honor de tu Crucifixión y Muerte ignominiosa en el Calvario. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, la conversión de los pecadores, la perseverancia de los justos y el alivio de las almas del Purgatorio. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús crucificado.

En esta decena, antes de cada «avemaría», pedimos a Dios, por la intercesión de los nueve coros angélicos, las gracias que necesitamos.

Santos serafines, pedid a Dios, ... Dios te salve, María, ...

Santos querubines, pedid a Dios, ... Dios te salve, María, ...

Santos tronos, pedid a Dios, ... Dios te salve, María, ...

Santos dominaciones, pedid a Dios, ... Dios te salve, María, ...

Santos virtudes, pedid a Dios, ... Dios te salve, María, ...

Santos potestades, pedid a Dios, ... Dios te salve, María, ...

Santos principados, pedid a Dios, ... Dios te salve, María, ...

Santos arcángeles, pedid a Dios, ... Dios te salve, María, ...

Santos ángeles, pedid a Dios, ... Dios te salve, María, ...

Todos los santos y santas del paraíso, pedid a Dios, ... Dios te salve, María, ...

Gloria al Padre, …

Gracias del misterio de la Crucifixión de Jesús, descended a nuestras almas. R/. Amén.

Al final de la segunda corona se rezan de rodillas las siguientes oraciones.

 

ORACIÓN

compuesta por el Sr. de Montfort para pedir y alcanzar

De Dios la divina Sabiduría

 

Dios de mis padres, Señor de las misericordias, Espíritu de la verdad, yo –pobre creatura– me prosterno ante tu divina Majestad, consciente de la infinita necesidad en que me hallo de tu divina Sabiduría, que he perdido a causa de mis pecados, y pongo toda mi confianza en la promesa infalible que has hecho a cuantos te la imploren sin dudar.

Hoy te la pido con la mayor insistencia y la más profunda humildad; envíanos, Señor, esa Sabiduría que se mantiene siempre ante tu trono. Envíanosla para sostener nuestra debilidad, iluminar nuestras mentes, inflamar nuestros corazones, hablar y obrar, trabajar y sufrir de acuerdo contigo, orientar nuestros pasos y llenar nuestras almas con las virtudes de Jesucristo y los dones del Espíritu Santo, pues solamente Ella posee todos tus tesoros.

Padre de la misericordias y Dios de todo consuelo, te pedimos el tesoro infinito de tu Sabiduría por las entrañas misericordiosas de María, por la sangre preciosa de tu amadísimo Hijo y por el deseo ardiente que tienes de comunicar tus dones a tus desdichadas creaturas. Escucha, escucha, Señor, mi plegaria. Amén.

 

Oración a San José

Dios te salve, José, varón justo, la Sabiduría está contigo, bendito eres tú entre todos los hombres, y bendito Jesús, el fruto de María, tu fiel esposa.

San José, digno padre nutricio de Jesucristo, ruega por nosotros, pecadores, y alcánzanos de Dios la divina Sabiduría ahora y en la hora de nuestra muerte. R/. Amén.

Esta oración se reza tres veces.

 

 

TERCERA CORONA

 

Misterios Gloriosos

 

LA RESURRECCIÓN

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta undécima decena en honor de tu Resurrección gloriosa. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, amor de Dios y fervor en tu santo servicio. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús resucitado.

Gracias del misterio de la Resurrección, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

LA ASCENCIÓN

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta duodécima decena en honor de tu Ascensión triunfante. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, deseo ardiente del Cielo, nuestra patria querida. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús que sube al cielo.

Gracias del misterio de la Ascensión, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

PENTECOSTÉS

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta decimotercera decena en honor del misterio de Pentecostés. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de tu Santísima Madre, la venida del Espíritu Santo a nuestras almas. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús que te envía la plenitud del Espíritu Santo.

Gracias del misterio de Pentecostés, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

LA ASUNCIÓN DE MARÍA

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta decimocuarta decena en honor de la resurrección y triunfante Asunción de tu Santísima Madre al Cielo. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de Ella, tierna devoción para con tan buena Madre. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús que te resucita.

Gracias del misterio de la Asunción, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

LA CORONACIÓN DE MARÍA

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta decimoquinta y última decena en honor de la Coronación de tu Santísima Madre. Y te pedimos, por este misterio y por intercesión de Ella, la perseverancia en la gracia y la corona de la gloria. R/. Amén.

Un Padrenuestro, diez Avemarías. Jesús que te corona.

En esta decena, antes de cada «avemaría», pedimos a Dios, por intercesión de todos los santos, las gracias que necesitamos.

Arcángel San Miguel y todos los santos ángeles, pedid a Dios, … Dios te salve, María, …

San Abrahán y todos los santos patriarcas, pedid, … Dios te salve, María, …

San Juan Bautista y todos los santos profetas, pedid, … Dios te salve, María, …

Santos Pedro y Pablo y todos los santos apóstoles, pedid, … Dios te salve, María, …

San Esteban, San Lorenzo y todos los mártires, pedid, … Dios te salve, María, …

San Hilario y todos los santos pontífices, pedid, … Dios te salve, María, …

San José y todos los santos confesores, pedid, … Dios te salve, María, …

Santa Catalina, Santa Teresa y todas las santas vírgenes, pedid,… Dios te salve, María, …

Santa Ana y todas las santas mujeres, pedid, … Dios te salve, María, …

Todos los santos y santas del paraíso, pedid a Dios, ... Dios te salve, María, ...

«Gloria al Padre», …

Gracias del misterio de la Coronación de María, descended a nuestras almas. R/. Amén.

 

Al final de esta tercera corona se dice la oración siguiente:

Oración a la Santísima Virgen

Dios te salve, María, Hija amabilísima del Eterno Padre, Madre admirable del Hijo, Esposa fidelísima del Espíritu Santo, Templo augusto de la Santísima Trinidad.

Dios te salve, Princesa soberana, a quien todo está sometido en el Cielo y en la tierra. Dios te salve, Refugio seguro de los pecadores, Nuestra Señora de la misericordia, que a nadie has rechazado jamás.

Por más pecador que yo sea, me postro en tu presencia, suplicándote me alcances de Jesús, tu Hijo querido, la contrición y el perdón de todos mis pecados, junto con la divina Sabiduría.

Me consagro a ti del todo y con todo lo que tengo. Te elijo desde hoy por mi Madre y Señora. Trátame, pues, como el último de tus hijos y el más sumiso de tus servidores.

Escucha, Princesa mía, escucha los suspiros de un corazón que desea amarte y servirte con fidelidad. Que no se diga que, de todos los que a ti han recurrido, soy el primero que ha sido abandonado. ¡Oh esperanza mía, oh vida mía, oh mi fiel e inmaculada Virgen María! Escúchame, defiéndeme, aliméntame, instrúyeme y sálvame.

R/. Amén.

Bendito, adorado y amado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.

R/. Por siempre.

¡Oh Jesús! ¡Mi amable Jesús! ¡Oh María, Madre de Jesús y Madre nuestra bondadosa! ¡Dígnate concedernos tu santa bendición!

R/. Amen.

Soporta nuestras debilidades, escucha nuestras plegarias y defiéndenos del mundo y del demonio.

R/. Amén.

La superiora dice: Bendígannos ahora y siempre Jesús y su dulce Madre.

R/. Amén.

  

CUARTO MÉTODO 

 

Compendio de la vida, muerte, pasión y gloria

de Jesús y de María en el Santo Rosario[3]

 

 

Credo. 1. Fe en la presencia de Dios. 2. Fe en el Evangelio. 3. Fe y obediencia al Papa como Vicario de Jesucristo.

1er. Padrenuestro: Unidad de un solo Dios vivo y verdadero.

1a. Avemaría: Para honrar al Padre eterno, que engendra al Hijo contemplándose a sí mismo.

2a. Avemaría: Para honrar al Verbo eterno, igual al Padre, que produce con Él al Espíritu Santo, amándose mutuamente.

3a. Avemaría: Para honrar al Espíritu Santo, que, por vía de amor, procede del Padre y del Hijo.

 

Misterios Gozosos

 

1. La Encarnación

2o. Padrenuestro: Caridad inmensa de Dios.

1a. Avemaría: Parar deplorar el miserable estado de Adán desobediente, su justa condenación y la de sus hijos.

2a. Avemaría: Para honrar los anhelos de los patriarcas y profetas que suspiraban por el Mesías.

3a. Avemaría: Para honrar los anhelos y plegarias de la Sma. Virgen, que apresuraron la venida del Mesías.

4a. Avemaría: Para honrar la caridad del Padre eterno que nos dio a su propio Hijo.

5a. Avemaría: Para honrar el amor del Hijo que se inmoló por nosotros.

6a. Avemaría: Para honrar la embajada y saludo del Ángel Gabriel.

7a. Avemaría: Para honrar el temor virginal de María.

8a. Avemaría: Para honrar la fe y consentimiento de la Sma. Virgen.

9a. Avemaría: Para honrar la creación del alma y la formación del cuerpo de Jesucristo en el seno de María por el Espíritu Santo.

10a. Avemaría: Para honrar la adoración de los Ángeles al Verbo encarnado en el seno de María.

 

2. La Visitación

3er. Padrenuestro: Para honrar la superadorable majestad de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar la alegría del Corazón de María y la permanencia de nueve meses del Verbo encarnado en su seno virginal.

2a. Avemaría: Para honrar el sacrificio que hizo Jesucristo de sí mismo al Padre eterno, al entrar en el mundo.

3a. Avemaría: Para honrar la complacencia de Jesucristo en el seno humilde y virginal de María, y la de María al gozar de su Dios.

4a. Avemaría: Para honrar las angustias de San José.

5a. Avemaría: Para honrar la selección de los elegidos hecha por Jesús y María.

6a. Avemaría: Para honrar el fervor de María, al visitar a su prima Santa Isabel.

7a. Avemaría: Para honrar el saludo de María y la santificación de San Juan Bautista y de su madre, Santa Isabel.

8a. Avemaría: Para honrar la gratitud de la Sma. Virgen respecto de Dios a quien canta en el Magnificat.

9a. Avemaría: Para honrar su caridad y humildad al servir a su prima.

10a. Avemaría: Para honrar la recíproca dependencia de Jesús y de María, y la que debemos vivir nosotros respecto al Uno y a la Otra.

 

3. El Nacimiento de Jesucristo

4o. Padrenuestro: Para honrar las infinitas riquezas de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar los desprecios y rechazos inferidos a José y María en Belén.

2a. Avemaría: Para honrar la pobreza del establo en que vino Dios al mundo.

3a. Avemaría: Para honrar la sublime contemplación y el inmenso amor de María, al dar a luz a su Hijo.

4a. Avemaría: Para honrar el nacimiento virginal del Verbo eterno.

5a. Avemaría: Para honrar la adoración y cánticos de los Ángeles en el Nacimiento de Jesucristo.

6a. Avemaría: Para honrar la encantadora belleza de su divina infancia.

7a. Avemaría: Para honrar la venida de los pastores al establo con sus humildes ofrendas.

8a. Avemaría: Para honrar la circuncisión de Jesús y sus amorosos sufrimientos.

9a. Avemaría: Para honrar la imposición del nombre de Jesús y sus grandezas.

10a. Avemaría: Para honrar la adoración de los Magos y sus dones.

 

4. La Purificación

5o. Padrenuestro: Para honrar la Eterna Sabiduría de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar la obediencia de Jesús y María a la Ley.

2a. Avemaría: Para honrar el sacrificio de Jesús, al ofrecer su humanidad en este misterio.

3a. Avemaría: Para honrar el sacrificio que María hizo en él de su honor.

4a. Avemaría: Para honrar la alegría y cánticos de Simeón y de Ana, la profetisa.

5a. Avemaría: Para honrar el rescate de Jesús mediante la ofrenda de dos tórtolas.

6a. Avemaría: Para recordar el asesinato de los inocentes por la crueldad del rey Herodes.

7a. Avemaría: Para honrar la huida de Jesús a Egipto, gracias a la obediencia de San José a la voz del Ángel.

8a. Avemaría: Para honrar su permanencia misteriosa en Egipto.

9a. Avemaría: Para honrar el regreso de Jesús a Nazaret.

10a. Avemaría: Para honrar su crecimiento en edad y sabiduría.

 

5. El Hallazgo de Jesús en el Templo

6o. Padrenuestro: Para honrar la santidad incomprensible de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar la vida escondida, laboriosa y obediente de Jesús en Nazaret.

2a. Avemaría: Para honrar su predicación y hallazgo en el templo en medio de los doctores.

3a. Avemaría: Para honrar su Bautismo por San Juan Bautista.

4a. Avemaría: Para honrar su ayuno y tentación en el desierto.

5a. Avemaría: Para honrar su admirable predicación.

6a. Avemaría: Para honrar la elección de los Doce Apóstoles y los poderes que les dio.

7a. Avemaría: Para honrar sus asombrosos milagros.

8a. Avemaría: Para honrar su maravillosa Transfiguración.

9a. Avemaría: Para honrar el lavatorio de los pies a sus Apóstoles.

10a. Avemaría: Para honrar la institución de la Sagrada Eucaristía.

 

Misterios Dolorosos

 

1. La Agonía de Jesús

7o. Padrenuestro: Para honrar la felicidad esencial de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar los divinos retiros que hizo Jesús durante su vida, y especialmente el del huerto de los Olivos.

2a. Avemaría: Para honrar su oración humilde y fervorosa durante su vida y en la víspera de su pasión.

3a. Avemaría: Para honrar la paciencia y dulzura con que siempre soportó a los Apóstoles, especialmente en el Huerto de los Olivos.

4a. Avemaría: Para honrar las angustias que amargaron su alma durante toda su vida, pero especialmente en el Huerto de los Olivos.

5a. Avemaría: Para honrar el sudor de sangre, causado por la angustia.

6a. Avemaría: Para honrar el consuelo que quiso recibir del Ángel en la agonía.

7a. Avemaría: Para honrar su conformidad con la voluntad del Padre, no obstante la repugnancia de la naturaleza.

8a. Avemaría: Para honrar el valor con que salió al encuentro de sus enemigos y la fuerza de la palabra con la que los postró por tierra y los hizo levantar de nuevo.

9a. Avemaría: Para considerar la traición de Judas y la captura del Señor.

10a. Avemaría: Para recordar el abandono por parte de los Apóstoles.

 

2. La Flagelación

8o. Padrenuestro: Para honrar la admirable paciencia de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar las cadenas y cuerdas con que fue atado el Señor.

2a. Avemaría: Para recordar la bofetada que recibió en casa de Caifás.

3a. Avemaría: Para recordar la triple negación de San Pedro.

4a. Avemaría: Para considerar las ignominias que padeció en el palacio de Herodes al ser vestido con una túnica blanca.

5a. Avemaría: Para honrar a Jesús despojado de sus vestiduras.

6a. Avemaría: Para considerar los desprecios de que fue objeto de parte de sus verdugos.

7a. Avemaría: Para contemplar las varas espinosas y los crueles azotes con que le golpearon y desollaron.

8a. Avemaría: Para contemplar la columna a la cual fue atado.

9a. Avemaría: Para honrar la sangre derramada y las llagas abiertas en su cuerpo.

10a. Avemaría: Para honrar la caída en su propia sangre a causa de la debilidad.

 

3. La Coronación de espinas

9o. Padrenuestro: Para honrar la belleza inefable de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar el haber sido despojado Jesús por tercera vez de sus vestiduras.

2a. Avemaría: Para honrar la corona de espinas.

3a. Avemaría: Para contemplar el velo con que le vendaron los ojos.

4a. Avemaría: Para considerar las bofetadas y esputos de que cubrieron su rostro.

5a. Avemaría: Para contemplar el manto de púrpura que pusieron sobre sus hombros.

6a. Avemaría: Para contemplar la caña que pusieron en su mano.

7a. Avemaría: Para contemplar la piedra puntiaguda sobre la cual lo hicieron sentar.

8a. Avemaría: Para considerar los ultrajes e insultos que le infirieron.

9a. Avemaría: Para honrar la sangre que brotaba de su cabeza adorable.

10a. Avemaría: Para honrar los cabellos y barba que le arrancaron.

 

4. La Cruz a Cuestas

10o. Padrenuestro: Para honrar la ilimitada omnipotencia de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar la presentación de Nuestro Señor al pueblo con las palabras: «¡Éste es el hombre!»

2a. Avemaría: Para considerar la preferencia dada a Barrabás en lugar de Jesús.

3a. Avemaría: Para escuchar los falsos testimonios dados en contra suya.

4a. Avemaría: Para escuchar la sentencia de muerte.

5a. Avemaría: Para considerar los transportes de amor con que Jesús abrazó y besó la cruz.

6a. Avemaría: Para contemplar los espantosos dolores que experimentó al cargar la cruz.

7a. Avemaría: Para contemplar sus caídas bajo el peso de la cruz.

8a. Avemaría: Para contemplar el encuentro doloroso con su Madre.

9a. Avemaría: Para contemplar el velo de la Verónica en el cual quedó impreso el rostro de Jesús.

10a. Avemaría: Para contemplar las lágrimas de su Sma. Madre y de las piadosas mujeres que le seguían al Calvario.

 

5. La Crucifixión del Señor

11o. Padrenuestro: Para honrar la justicia terrible de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar las cinco llagas de Jesucristo y la sangre que derramó desde la cruz.

2a. Avemaría: Para contemplar su corazón traspasado y la cruz en que fue crucificado.

3a. Avemaría: Para contemplar la lanza y los clavos que le atravesaron, la esponja, la hiel y el vinagre que le dieron a beber.

4a. Avemaría: Para considerar la vergüenza e infamia que sufrió al ser crucificado desnudo entre los ladrones.

5a. Avemaría: Para honrar la compasión de su santísima Madre.

6a. Avemaría: Para escuchar sus últimas palabras.

7a. Avemaría: Para compartir su abandono y su silencio.

8a. Avemaría: Para contemplar la aflicción del universo entero.

9a. Avemaría: Para honrar su muerte cruel e ignominiosa.

10a. Avemaría: Para contemplar el descendimiento y sepultura del Señor.

 

Misterios Gloriosos

 

1. La Resurrección

12o. Padrenuestro: Para honrar la eternidad sin principio de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar el descenso del alma del Señor al lugar de los muertos.

2a. Avemaría: Para honrar el gozo y salida de las almas de los patriarcas que estaban en el limbo.

3a. Avemaría: Para honrar la unión de su alma con su cuerpo en el sepulcro.

4a. Avemaría: Para honrar su milagrosa salida del sepulcro.

5a. Avemaría: Para honrar su victoria sobre la muerte y el pecado, el mundo y el demonio.

6a. Avemaría: Para considerar las cuatro cualidades de su cuerpo glorioso (sutileza, impasibilidad, agilidad, luminosidad).

7a. Avemaría: Para honrar el poder que recibió de su Padre en el Cielo y en la tierra.

8a. Avemaría: Para contemplar las apariciones con que honró a su Sma. Madre, a los Apóstoles y discípulos.

9a. Avemaría: Para escuchar las celestes conversaciones y participar en el banquete con los Apóstoles.

10a. Avemaría: Para honrar la autoridad y misión que les dio de ir a evangelizar el mundo entero.

 

2. La Ascensión

13o. Padrenuestro: Para honrar la inmensidad ilimitada de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar la promesa que hizo Jesús a sus Apóstoles de enviarles al Espíritu Santo y la orden que les dio de prepararse a recibirlo.

2a. Avemaría: Para honrar la reunión y asamblea de todos sus discípulos en el Monte de los Olivos.

3a. Avemaría: Para honrar la bendición que les impartió al elevarse de la tierra.

4a. Avemaría: Para contemplar su gloriosa y admirable Ascensión por su propia virtud hasta el cielo empíreo.

5a. Avemaría: Para contemplar la triunfal acogida con que fue recibido por el Padre del Cielo y toda la corte celeste.

6a. Avemaría: Para honrar el poder victorioso con que abrió las puertas del Cielo por las que ningún mortal había entrado.

7a. Avemaría: Para honrar el haberse sentado a la derecha del padre como su Hijo predilecto, igual a Él.

8a. Avemaría: Para honrar el poder que recibió de juzgar a los vivos y a los muertos.

9a. Avemaría: Para honrar su última venida a este mundo, en la que aparecerá en todo su esplendor, su poder y majestad.

10a. Avemaría: Para honrar la justicia que ejercerá en el Juicio universal al recompensar a los justos y castigar a los pecadores por toda la eternidad.

 

3. Pentecostés

14o. Padrenuestro: Para honrar la Providencia universal de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar la verdad del Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo y es el corazón de la Divinidad.

2a. Avemaría: Para honrar al Espíritu Santo enviado a los Apóstoles por el Padre y el Hijo.

3a. Avemaría: Para honrar el gran ruido con que descendió, señal de su fuerza y poder.

4a. Avemaría: Para honrar las lenguas de fuego que se posaron sobre los Apóstoles y les comunicaron la inteligencia de las Escrituras y el amor a Dios y al prójimo.

5a. Avemaría: Para honrar la plenitud de gracias que concedió a María, su fiel Esposa.

6a. Avemaría: Para honrar su conducta maravillosa con todos los santos y con el mismo Jesucristo a quien condujo durante su vida.

7a. Avemaría: Para honrar los doce frutos del Espíritu Santo.

8a. Avemaría: Para honrar los siete dones del Espíritu Santo.

9a. Avemaría: Para pedir, especialmente, el don de sabiduría y el advenimiento de su reino a los corazones.

10a. Avemaría: Para obtener el triunfo sobre los tres espíritus malos que se le oponen, a saber, el de la carne, el del mundo y el del demonio.

 

4. La Asunción de María

15o. Padrenuestro: Para honrar la inenarrable generosidad de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar la eterna predestinación de María a ser la obra maestra de Dios.

2a. Avemaría: Para honrar su concepción inmaculada y su plenitud de gracia y raciocinio desde el seno de Santa Ana.

3a. Avemaría: Para honrar su Natividad que alegró a todo el universo.

4a. Avemaría: Para honrar su presentación y permanencia en el Templo.

5a. Avemaría: Para honrar su vida admirable y libre de todo pecado.

6a. Avemaría: Para honrar la plenitud de sus virtudes excepcionales.

7a. Avemaría: Para honrar su virginidad fecunda y su parto sin dolor.

8a. Avemaría: Para honrar su maternidad divina y su alianza con la Sma. Trinidad.

9a. Avemaría: Para honrar su preciosa y amorosa muerte.

10a. Avemaría: Para honrar su resurrección y Asunción triunfante.

 

5. La Coronación de María

16o. Padrenuestro: Para honrar la gloria inaccesible de Dios.

1a. Avemaría: Para honrar la triple corona con que la Santísima Trinidad galardonó a María.

2a. Avemaría: Para honrar la alegría y gloria renovada del Cielo gracias a su triunfo.

3a. Avemaría: Para reconocerla por Reina del Cielo y de la tierra, de los Ángeles y de los hombres.

4a. Avemaría: Para reconocerla como Tesorera y Dispensadora de las gracias de Dios Padre, de los méritos de Jesucristo y de los dones del Espíritu Santo.

5a. Avemaría: Para reconocerla como Mediadora y Abogada del género humano.

6a. Avemaría: Para reconocerla como Exterminadora del demonio y de las herejías.

7a. Avemaría: Para reconocerla como Refugio seguro de los pecadores.

8a. Avemaría: Para reconocerla como Madre y Educadora de los cristianos.

9a. Avemaría: Para reconocerla como Alegría y Dulzura de los justos.

10a. Avemaría: Para reconocerla como Asilo universal de los vivientes, Consuelo poderoso de los afligidos, de los moribundos y de las almas del Purgatorio.

 

Dios sólo

  

QUINTO MÉTODO

  

Ciento cincuenta motivos que nos inducen a rezar el Rosario[4]

 

 

Credo: Definición y esencia del Santo Rosario.

1er. PADRENUESTRO: Distinción del Rosario.

1a. Avemaría: Rosario Cotidiano.

2a. Avemaría: Rosario Ordinario.

3a. Avemaría: Rosario Perpetuo.

 

2o. PADRENUESTRO: La excelencia del Rosario se manifiesta en las figuras del Antiguo Testamento y en las parábolas del Nuevo.

1a. Avemaría: Su poder contra el mundo, en la figura de la piedrecita que, sin intervención humana, golpeó la estatua de Nabucodonosor y la despedazó.

2a. Avemaría: Su eficacia contra el demonio, en la figura de la honda con la que David venció a Goliat.

3a. Avemaría: Su fuerza contra toda clase de enemigos de la salvación, en la torre de David, donde había millares de armas ofensivas y defensivas.

4a. Avemaría: Sus prodigios prefigurados en la vara de Moisés que hizo brotar agua de la roca, dulcificó las aguas, dividió los mares e hizo muchos otros prodigios.

5a. Avemaría: Su santidad, prefigurada en el arca de la alianza que contenía la Ley, el maná y en el Salterio de David, del que trae origen el Rosario.

6a. Avemaría: Su fulgor, en la columna de fuego que durante la noche y en la nube brillante que durante el día conducían a los israelitas.

7a. Avemaría: Su dulzura, en la miel que encontraron en la boca del león.

8a. Avemaría: Su fecundidad, en la red que San Pedro echó al mar por orden del Señor y que no se rompió a pesar de haber recogido 153 peces.

9a. Avemaría: Sus frutos maravillosos, en la parábola del grano de mostaza, que, aunque pequeño en apariencia, se convierte en árbol en el que las aves del cielo colocan sus nidos.

10a. Avemaría: Sus riquezas, en las parábolas del tesoro escondido en el campo y que un hombre sabio debe comprar con cuanto posee.

 

3er. PADRENUESTRO: Es un don venido del Cielo: “Todo regalo es óptimo”; es un obsequio grande que Dios hace a sus mayores servidores: “Todo regalo es perfecto”.

1a. Avemaría: Dios es el autor de las plegarias que lo componen y de los misterios que contiene.

2a. Avemaría: La Sma. Virgen ha instituido la forma de rezar el Santo Rosario.

3a. Avemaría: Santo Domingo predicaba y, a pesar de ser santo, no lograba convertir casi a ningún pecador.

4a. Avemaría: Muchos santos Obispos lo acompañaban en sus Misiones, pero sus esfuerzos quedaban infructuosos.

5a. Avemaría: Después de muchas plegarias y penitencias obtuvo en el bosque de Tolosa el don del Rosario.

6a. Avemaría: Entra en Tolosa, predica el Rosario y consigue grandes portentos y bendiciones.

7a. Avemaría: Continuó toda su vida predicando el Rosario con frutos inesperados.

8a. Avemaría: Los efectos maravillosos que producía el Santo Rosario en los lugares donde era predicado.

9a. Avemaría: La decadencia del Santo Rosario.

10a. Avemaría: Su restauración gracias al Beato Alano de la Rupe.

 

4o. PADRENUESTRO: El Rosario es la triple corona que colocamos en la cabeza de Jesús y de María, y con la que es coronado quien lo recita todos los días.

1a. Avemaría: Hay tres clases de coronas de la Sma. Virgen.

2a. Avemaría: El Rosario cotidiano es la corona mayor.

3a. Avemaría: Los réprobos se coronan de rosas ya marchitas.

4a. Avemaría: Los predestinados ofrecen a Jesús y María coronas de rosas eternas.

5a. Avemaría: Los judíos impusieron a Jesucristo una corona de espinas punzantes.

6a. Avemaría: Los verdaderos cristianos lo coronan de rosas perfumadas.

7a. Avemaría: Con la primera parte del Rosario se coloca en la cabeza de María la primera corona que es la de Esposa o corona de excelencia.

8a. Avemaría: Con la segunda parte, la segunda corona que es la de Conquistadora o corona de poder.

9a. Avemaría: Con la tercera parte, la tercera corona que es la de Soberana o corona de bondad.

10a. Avemaría: Hay también tres coronas para quien reza el Rosario todos los días: corona de gracias, corona de paz, corona de gloria, en esta vida, en la muerte y en la eternidad.

 

5o. PADRENUESTRO: El Rosario es un compendio misterioso de las más hermosas oraciones de la Iglesia.

1a. Avemaría: El Credo es la síntesis del Evangelio.

2a. Avemaría: Es la oración de los creyentes.

3a. Avemaría: Es el escudo de los soldados de Jesucristo.

4a. Avemaría: El Padrenuestro tiene por único autor a Jesucristo.

5a. Avemaría: Es la oración que Él dirigía a su Padre para obtener del mismo cuanto deseaba.

6a. Avemaría: Es una oración que contiene todos nuestros misterios como palabras.

7a. Avemaría: Es una oración que contiene todos nuestros deberes para con Dios.

8a. Avemaría: Es la oración que contiene cuanto debemos pedir a Dios.

9a. Avemaría: Es la oración desconocida y muy mal recitada por la mayoría de los cristianos.

10a. Avemaría: Paráfrasis del Padrenuestro.

 

6o. PADRENUESTRO: El Rosario contiene la salutación angélica, la oración más agradable que podamos dirigir a la Sma. Virgen.

1a. Avemaría: El Avemaría es un divino cumplido que conquista el corazón de María.

2a. Avemaría: Es el cántico del Nuevo Testamento que entonan los fieles al salir de la esclavitud del demonio.

3a. Avemaría: Es el cántico de los Ángeles y de los santos del Cielo.

4a. Avemaría: Es la oración de los predestinados y de los católicos.

5a. Avemaría: Es una rosa misteriosa que alegra a la Sma. Virgen y al alma del creyente.

6a. Avemaría: Es una piedra preciosa que embellece y santifica al alma.

7a. Avemaría: Es una valiosa moneda con la que se compra el Cielo.

8a. Avemaría: Es la oración que distingue a los predestinados de los réprobos.

9a. Avemaría: Es el terror del demonio, el golpe que lo fulmina, el clavo de Sísara que le atraviesa el cráneo.

10a. Avemaría: Paráfrasis del Avemaría.

 

7o. PADRENUESTRO: El Rosario es la síntesis maravillosa de los misterios de Jesús y de María, en los que se recuerda su vida, pasión y gloria.

1a. Avemaría: La desgracia y perdición de los hombres provienen de la ignorancia y olvido de los misterios de Jesucristo.

2a. Avemaría: El Rosario nos hace conocer y recordar los misterios de Jesús y de María para ponerlos en práctica.

3a. Avemaría: El anhelo más vivo de Jesucristo era y es que nos acordemos de Él; para ello instituyó la Santa Misa.

4a. Avemaría: Después de la Santa Misa, el Rosario es la acción y plegaria más santa que podamos realizar, porque es memorial y celebración de cuanto ha hecho y padecido por nosotros Jesucristo.

5a. Avemaría: El Rosario es la oración de los Ángeles y de los santos en el Cielo, ocupados como están en celebrar la vida, muerte y gloria de Jesucristo.

6a. Avemaría: Recitando el Rosario celebramos en un día o en una semana todos los misterios que la Iglesia celebra a través del año para la santificación de sus hijos.

7a. Avemaría: Quienes rezan el Santo Rosario todos los días participan en las acciones de los santos del Cielo, como si éstos fueran aún capaces de merecer, ya que los creyentes hacen en la tierra lo que realizan los santos en el Cielo.

8a. Avemaría: Los misterios del Rosario son como espejos en los que los predestinados ven sus propios defectos y como antorchas que les guían por esta tierra de tinieblas.

9a. Avemaría: Son las fuentes de agua viva del Salvador a donde se acercan alegres los elegidos para sacar las aguas salvadoras de la gracia.

10a. Avemaría: Son las quince gradas del Templo de Salomón y los quince escalones de la escala de Jacob, por donde bajan y suben los Ángeles, y los predestinados suben al Cielo.

 

8o. PADRENUESTRO: El Rosario es el árbol de la vida que produce frutos maravillosos durante el año.

1a. Avemaría: El Rosario ilumina a los pecadores enceguecidos y endurecidos.

2a. Avemaría: Convierte a los herejes obstinados.

3a. Avemaría: Libra a los encarcelados.

4a. Avemaría: Cura a los incurables.

5a. Avemaría: Enriquece a los pobres.

6a. Avemaría: Fortalece a los débiles.

7a. Avemaría: Consuela a los afligidos y agonizantes.

8a. Avemaría: Reforma a los Religiosos relajados.

9a. Avemaría: Detiene el azote de la cólera divina.

10a. Avemaría: Hace perfectos a los justos.

 

9o. PADRENUESTRO: El Rosario es una práctica autorizada por Dios con multitud de milagros.

1a. Avemaría: Milagros para la conversión de los pecadores.

2a. Avemaría: Para la conversión de los herejes.

3a. Avemaría: Para la curación de toda clase de enfermedades.

4a. Avemaría: Para los agonizantes.

5a. Avemaría: Para la santificación de las personas piadosas.

6a. Avemaría: Para la liberación de las almas del Purgatorio.

7a. Avemaría: Para la aceptación en la Cofradía.

8a. Avemaría: Para la procesión del Santo Rosario y el aceite de la lámpara del Rosario.

9a. Avemaría: Para su devota recitación.

10a. Avemaría: Para llevarlo consigo devotamente.

 

10o. PADRENUESTRO: El Rosario es una práctica muy excelente, pues ha sido instituido por fines nobilísimos: la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

1a. Avemaría: Al inscribirse en la Cofradía, para fortificar admirablemente la unión que se logra con millones de Hermanos y Hermanas.

2a. Avemaría: Para recordar incesantemente los misterios de Jesús y de María.

3a. Avemaría: Para alabar día y noche en todo lugar del universo, lo que no puede realizar uno solo.

4a. Avemaría: Para agradecer al Señor por todas las gracias que nos concede a cada instante.

5a. Avemaría: Para pedirle perdón en todo momento de las faltas cometidas.

6a. Avemaría: Para fortalecer nuestra plegaria uniéndonos a los demás.

7a. Avemaría: Para ayudarnos mutuamente en la hora de la muerte, hora tan peligrosa, difícil e importante.

8a. Avemaría: Para que en la hora del juicio nos sintamos apoyados por tantos abogados como cofrades hay del Rosario.

9a. Avemaría: Para ser aliviados después de la muerte y liberados prontamente de las penas del Purgatorio mediante las Misas y oblaciones ofrecidas por los difuntos.

10a. Avemaría: Para conformar un ejército en orden de batalla a fin de destruir el reino del demonio e implantar el de Jesucristo.

 

11o. PADRENUESTRO: El Rosario encierra un tesoro de indulgencias concedidas a porfía por los Sumos Pontífices:

1a. Avemaría: Indulgencia plenaria, si se reza en una iglesia[5].

2a. Avemaría: Indulgencia plenaria, si se reza en un oratorio público.

3a. Avemaría: Indulgencia plenaria, si se reza en familia.

4a. Avemaría: Indulgencia plenaria, si se reza en una Comunidad Religiosa.

5a. Avemaría: Indulgencia plenaria, si se reza en una asociación piadosa.

6a. Avemaría: Indulgencia parcial, en los demás casos.

7a. Avemaría: Para lograr la indulgencia plenaria basta el rezo de la tercera parte del Rosario, pero las cinco decenas deben rezarse seguidas.

8a. Avemaría: Para lograr la indulgencia plenaria, a la oración vocal se ha de añadir la piadosa meditación de los misterios.

9a. Avemaría: Para lograr la indulgencia plenaria, en el rezo público deben enunciarse los misterios según la costumbre aprobada del lugar.

10a. Avemaría: Para lograr la indulgencia plenaria en el rezo privado basta que el fiel, a la oración vocal una la meditación de los misterios[6].

 

12o. PADRENUESTRO: El ejemplo de los santos demuestra el valor del Rosario.

1a. Avemaría: Santo Domingo, su autor.

2a. Avemaría: El Beato Alano de la Rupe, su restaurador.

3a. Avemaría: Los hermanos Predicadores, sus propagandistas.

4a. Avemaría: Entre los Papas: Pío V, Inocencio III, Bonifacio VIII, que lo hizo bordar en satén.

5a. Avemaría: Entre los Cardenales, San Carlos Borromeo.

6a. Avemaría: Entre los Obispos, San Francisco de Sales.

7a. Avemaría: Entre los Religiosos, San Ignacio, San Felipe Neri, San Félix de Cantalicio.

8a. Avemaría: Entre los reyes y reinas, San Luis, Felipe I de España, la reina Blanca de Castilla.

9a. Avemaría: Entre los sabios, Alberto Magno, Navarro, etc.

10a. Avemaría: Entre los más devotos: Sor María de la Encarnación, célebre mujer piadosa de Roma.

 

13o. PADRENUESTRO: La derrota de los enemigos del Rosario demuestra la gloria del mismo.

1a. Avemaría: Los que lo descuidan.

2a. Avemaría: Los que rezan con tibieza y falta de atención.

3a. Avemaría: Los que rezan de carrera y por rutina.

4a. Avemaría: Los que rezan en pecado mortal sin arrepentirse.

5a. Avemaría: Los que rezan por hipocresía y sin devoción alguna.

6a. Avemaría: Los críticos que tratan de destruirlo solapadamente.

7a. Avemaría: Los impíos que lo atacan en sus discursos.

8a. Avemaría: Los cobardes que, luego de abrazarlo, lo abandonan.

9a. Avemaría: Los herejes que lo combaten y calumnian.

10a. Avemaría: Los demonios que lo atacan y destruyen con mil artimañas.

 

14o. PADRENUESTRO: Solución a las dificultades que herejes, críticos, libertinos, negligentes e ignorantes esgrimen ordinariamente para destruirlo o no recitarlo.

1a. Avemaría: El Rosario –dicen– es una práctica nueva.

2a. Avemaría: Es un invento de los Religiosos para obtener dinero.

3a. Avemaría: Es una devoción para mujercillas que no saben leer.

4a. Avemaría: Es una superstición, pues se ora por recompensa.

5a. Avemaría: Mejor sería rezar los Salmos penitenciales.

6a. Avemaría: Mejor sería dedicarse a la meditación.

7a. Avemaría: Es una oración demasiado larga y aburrida.

8a. Avemaría: Podemos salvarnos sin rezar el Rosario.

9a. Avemaría: Si lo dejamos, no pecamos.

10a. Avemaría: Es cosa buena, pero no tengo tiempo de rezarlo.

 

15o. PADRENUESTRO: Cómo rezar bien el Rosario.

1a. Avemaría: Hay que rezarlo con recta intención, sin apego al pecado mortal.

2a. Avemaría: Santamente y sin mala intención.

3a. Avemaría: Atentamente y sin distracciones voluntarias.

4a. Avemaría: Lenta y pausadamente.

5a. Avemaría: Devotamente, meditando los misterios.

6a. Avemaría: Modestamente, arrodillado o de pie.

7a. Avemaría: Integramente, no a medias, y todos los días.

8a. Avemaría: En secreto, cuando uno lo recita solo.

9a. Avemaría: Públicamente, a dos coros.

10a. Avemaría: Constantemente hasta la muerte.

 

16o. PADRENUESTRO: Métodos para rezar el Rosario.

1a. Avemaría: Uno lo puede decir recitando simplemente un Padrenuestro, y 10 Avemarías, con la enunciación del misterio.

2a. Avemaría: Se pueden añadir algunas palabras a la enunciación del misterio.

3a. Avemaría: Se puede hacer una corta ofrenda en cada decena.

4a. Avemaría: Uno la puede hacer larga y prolongada.

5a. Avemaría: Se puede formular una intención especial en cada Avemaría.

6a. Avemaría: Uno puede recitar el Rosario interiormente sin pronunciar palabras.

7a. Avemaría: Se puede hacer una genuflexión en cada Avemaría.

8a. Avemaría: Se puede hacer también una postración.

9a. Avemaría: Se puede añadir un golpe de disciplina.

10a. Avemaría: Se puede recordar a los Santos, en cada decena, según la inspiración del Espíritu Santo, y combinar algunos de los métodos reseñados.

 


[1] En el manuscrito de San Luis M. de Montfort, este acápite constituye el título del presente método (OC pág. 487), que volvió a ser propuesto por Pablo VI (MC 46) el 2-2-1974.

[2] A este método, compuesto para las Misioneras Monfortianas (Hijas de la Sabiduría) e impreso por primera vez en 1761, San Luis M. de Montfort ha añadido varias oraciones: una para pedir la Sabiduría, otra en honor de San José, y varias Jaculatorias.

[3] Este es el único título que San Luis M. de Montfort formuló para su método, que, junto con el siguiente, está sacado del “Libro de los Sermones”, de San Luis M. de Montfort, y ya no del final de su manuscrito del “Secreto Admirable”. Disponiendo de tiempo, este método amplio permite estar siempre atento, tener intenciones universales, y profundizar en los misterios de la vida, muerte y gloria de Jesús y de María. Por otro lado sería mejor rezar fructuosamente con este método una sola decena, que decir sin atención cinco decenas, según lo aclara el mismo San Luis María de Montfort (VD 101): «Más vale no recargarse con tantas oraciones y prácticas devotas, hacer pocas pero con amor y fidelidad». Ver SAR 107; 127; 116.

[4] Éste es el único título que San Luis M. de Montfort formuló para el presente método, que permite una catequesis completa sobre el Rosario.

[5] Los textos para las 10 Avemarías de esta decena no pertenecen a San Luis M. de Montfort, sino que se basan en SAR 97.

[6] Con tal que uno cumpla con las otras condiciones de SAR 97. Así es que ya no tienen importancia algunas de “Las principales reglas del Santo Rosario”, que san Luis M. de Montfort escribió después de los dos métodos que siguen al SAR, y que son: «1. Hacerse inscribir en el libro de la Cofradía. Y, si es posible, confesar, comulgar y rezar el Santo Rosario ese día. 2. Llevar consigo el rosario bendito. 3. Rezar el Rosario de quince misterios todos los días o, al menos, cada semana. 4. Confesar y comulgar, si es posible, todos los primeros domingos y participar en las procesiones del Santo Rosario. Recuerda que ninguna de estas reglas obliga bajo pecado».