Esta
petición está sustentada
por tres criterios dados ya por Benedicto XIV para que la Iglesia proclame
a alguien como Doctor:
·
Doctrina eminente
·
Santidad notable
·
Oportunidad de la proclamación a causa de su influencia
1.
Doctrina eminente:
Montfort no es un teólogo de escritorio sino un místico y misionero. Como
dice Juan Pablo II en su mensaje a la Familia Monfortiana
«el mensaje que dejó el Padre de Montfort se fundamenta, de modo
inseparable, en las meditaciones místicas y en la pedagogía pastoral del
apóstol» (n.2).Y añade: «Su acción y su palabra no tenían otro fin que
llamar a la conversión y hacer que se viviera de Dios. Sus escritos son
igualmente testimonios y alabanzas del Verbo encarnado y también de María,
«obra maestra del Altísimo, milagro de la Sabiduría eterna» (ASE
106) (n. 1).
Montfort es un místico misionero que supo desarrollar y transmitir temas
fundamentales para la conversión y madurez en la fe tanto de la gente
sencilla como de los sabios:
-
La absoluta primacía de Dios solo y su gloria;
-
Los misterios centrales de la Trinidad, de la Encarnación y de la
Cruz redentora del Verbo para ser conocidos y vividos;
-
Jesucristo como Sabiduría eterna y encarnada que «encierra en sí
misma toda la plenitud de la divinidad y de la humanidad, (ASE,9) y que
arde en apremiantes deseos de comunicarse a los seres humanos (ASE, Cap.
VI).
-
la acción imprescindible del Espíritu Santo y María en la formación
de los cristianos como discípulos de Cristo y apóstoles de fuego (VD
20; 34-36; 55-59).
-
La consagración bautismal y la vocación de todo bautizado a la
santidad, es decir, a ser “perfecto discípulo, imitador y esclavo de la
Sabiduría encarnada, Jesucristo”. (SM,
3; ASE 227…)
-
la presencia de María en el misterio de Cristo, de la Iglesia y en
el vida de cada bautizado (ASE,203-227; SM, VD)
La
doctrina espiritual presentada por el Padre de Montfort tiene una sólida y
abundante fundamentación bíblica, teológica y espiritual y gira siempre en
torno a los misterios centrales del cristianismo: el misterio de la
Santísima Trinidad, el misterio de la Encarnación y el misterio de la Cruz
redentora. El está convencido que la vocación de todo cristiano es a la
santidad y nos presenta un camino corto, seguro y accesible a todos y
todas para lograrla. Como dice al final de la fórmula de la Consagración
total a Jesús por María: “Para que por medio del Espíritu Santo tu esposo
fidelísimo y de ti Esposa suya fidelísima sea formado en mí Jesucristo tu
Hijo para gloria de Dios Padre”.
2.
Santidad notable
La
fuerza impactante y la unción del mensaje del Padre de Montfort en sus
diversos escritos radica en la coherencia y radicalidad de su vida como
“discípulo e imitador de la Sabiduría eterna y encarnada Jesucristo” y
como esclavo de amor de la Madre del Redentor. Escribe a partir de su
experiencia de Dios. La teología del Padre de Montfort es experiencia y
amor. Escribe lo que ha vivido y lo que ha transmitido con éxito a sus
destinatarios que fueron siempre y de preferencia los pobres del campo y
de la ciudad. Quiso siempre nutrirse de las Sagradas Escrituras –que amó
apasionadamente, conocía de memoria y llevaba siempre consigo- y de la
«ciencia de los Santos», en sus biografías y escritos. A ello dedicó su
intensa vida de estudio y oración. Su predicación impactaba los corazones
y los llevaba a la conversión porque vivía lo que predicaba y predicaba
con sabiduría apostólica.
Al
ser canonizado por el Papa Pio XII el 20 de Julio de 1947, fue propuesto a
la Iglesia universal como modelo de santidad y sus escritos fueron
reconocidos acordes con el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia.
El
Papa Juan Pablo II lo ha presentado como guía maestro de espiritualidad
mariana
y como modelo inspirador para una nueva evangelización.
3.
Oportunidad de la proclamación
Avala este criterio la universalidad de su mensaje y de su influencia
manifestada principalmente por la difusión de sus escritos y el influjo
profundo y perdurable que ha ejercicio su mensaje espiritual en la vida de
muchos laicos y laicas, religiosas y religiosos, sacerdotes y obispos, de
ayer y hoy, e incluso del mismo Santo Padre Juan Pablo II quien lo ha
reconocido explícitamente.
El
Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen cuenta con más de
400 ediciones en unas 30 lenguas. Similarmente el Secreto de María.
Las Obras Completas se multiplican: francés, italiano, español,
inglés. Actualmente, por ejemplo se están preparando una nueva edición en
Castellano y otra en Portugués. El Libro de Oro que contiene sus
principales escritos y una metodología para prepararse a la Consagración
total y para vivirla, ha conocido dos recientes ediciones en castellano.
Hace un año fue editado también en Castellano el diccionario de
Espiritualidad Monfortiano, escrito originalmente en francés y ya
traducido al inglés e italiano. Continúan escribiéndose nuevas y muy
interesantes biografías sobre el Padre de Montfort, algunas de ellas
traducidas ya al Castellano o escritas originalmente en este idioma.
Además de la Familia Monfortiana integrada por los Padres Monfortianos,
las Hijas de la Sabiduría, los Hermanos de San Gabriel, las Misioneras de
María y los Laicos y Laicas asociados, numerosos institutos y movimientos
eclesiales sacan su inspiración de la doctrina de san Luis María, escogido
como maestro y guía en su itinerario espiritual. La Legión de María, los
Focolares, los Foyer de Charité y algunas Congregaciones Religiosas
femeninas y masculinas –incluso nacidas en la segunda mitad del siglo XX-
asumen lo medular de esta espiritualidad de carácter sapiencial, misionero
y mariano, a través de la Consagración Total a Jesús por María para vivir
en plenitud la Alianza Bautismal y para establecer en el mundo el Reinado
de Dios o de Jesús por María. Y más allá de los institutos y movimientos,
tanto santos como personas de piedad notable han hallado inspiración e
impuslo espiritual y apostólico, especialmente en la doctrina mariana de
san Luis María. El Santo Padre Juan Pablo II ha asumido como lema
de su vida y misión el “Totus tuus” tomado de la doctrina espiritual de
Montfort, como él mismo lo ha reconocido explícitamente en más de una
ocasión. Por ejemplo en su visita a la tumba de San Luis María en San
Lorenzo, Francia, el 19 de Septiembre de 1996, dijo en la Homilía que él
renovaba diariamente esta consagración total enseñada por san Luis María
Grignion de Montfort. Hay testimonios que indican que “El Tratado de la
Verdadera Devoción” escrito por San Luis María de Montfort, es su libro de
cabecera. El Santo Padre mismo está interesado en la promoción de la causa
del doctorado de Montfort, como «el promotor más discreto y el más eficaz»
El
Santo Padre reconoce que la enseñanza de san Luis María “abarca los temas
que toda la Iglesia medita en la proximidad del gran Jubileo; va señalando
el camino de la verdadera Sabiduría, que es necesario abrir a tantos
jóvenes que buscan el sentido de sus vidas y el arte de vivir” (n.6).
La
originalidad, el valor y el equilibrio del mensaje espiritual de san Luis
María, más allá de ciertas formulaciones, eco de su época, son muy
apreciados. El P. de Montfort sabe ir a lo fundamental y con lo
fundamental sin glosas, quiere comprometer a los cristianos, para que a
ejemplo de María vivan su compromiso apostólico con Jesucristo y con la
Iglesia.
A
nivel tanto de la doctrina espiritual como de la pastoral misionera,
Montfort abre horizontes nuevos que pueden responder a la expectativas de
nuestro tiempo:
·
Jesucristo, Sabiduría eterna y encarnada o Palabra creadora del Padre y
Palabra de Dios encarnada, que nos salva confundiendo la sabiduría del
mundo con la sabiduría del amor o locura de la Cruz (Cristología y
soteriología)
·
El
Espíritu Santo y María trabajan juntos en las misma obra (Neumatología y
mariología)
·
El
Bautismo y la devoción mariana (Eclesiología)
·
Una teología y una vida ascética, espiritual y misionera al alcance del
pueblo. (Espiritualidad sapiencial, mariana y misionera de carácter
popular)
·
Su
ardor de misionero apostólico, los pobres como destinatarios privilegiados
de la evangelización y sus métodos de evangelización y catequesis
(inspiradores para una Nueva Evangelización inserta en la cultura)
Hay en este momento en diversas partes del mundo un creciente interés por
la vida de San Luis María de Montfort y su mensaje espiritual. Por
doquiera surgen grupos de cristianos que se consagran totalmente a Jesús
por María siguiendo la metodología y la doctrina propuestas por Montfort.
Concluyamos con unas cortas palabras actuales que nos pueden delinear la
silueta del Padre de Montfort. Ello nos ayuda a comprender mejor su
mensaje que es inseparable de su vida. Están tomadas de tres documentos
recientes: El decreto de la inserción de la memoria de san Luis María
Grignion de Montfort en el Calendario Romano Universal (1996), el Mensaje
del Santo Padre a la Familia Monfortiana (1997) y un comentario a este
mensaje del Superior General de los Monfortianos (2000).
Algunas pinceladas biográficas actuales sobre Montfort:
1
* “Entre los preclaros misioneros apostólicos debe contarse, sin
lugar a dudas san Luis María Grignion de Montfort (1673-1716). Vivió
totalmente inserto en el designio de la Divina Sabiduría como esclavo de
María, la Madre de Dios. Trabajó con todas sus fuerzas en confundir la
sabiduría del mundo con la locura de la Cruz para llevar al Pueblo
cristiano a vivir conforme al Evangelio”.
“Al
ejercer su ministerio apostólico en campos y ciudades, ya en misiones ya
en hospitales de varias diócesis de Francia, predicaba el amor de Dios
solo, el misterio de Cristo crucificado, Sabiduría eterna y encarnada, la
consagración a Jesús por la Virgen María, la renovación de las promesas
bautismales, las inagotables riquezas de la recitación del Rosario. Su
palabra de fuego y, sobre todo, el resplandor de sus virtudes hicieron
fecundo su apostolado”
Compuso cánticos sagrados y otros escritos, entre ellos el
celebérrimo Tratado de al Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, para
llevar las almas de los fieles a Jesús por María”
2* “En él el amor a Dios era total. Con Dios y por Dios iba hacia
los demás y caminaba por los caminos de la misión. Consciente
continuamente de la presencia de Jesús y de María, era con todo su ser
testigo de la caridad teologal que deseaba compartir. Su acción y palabra
no tenían otro fin que llamar a la conversión y hacer que se viviera de
Dios…”.
3* Desde su exordio, el Mensaje del Papa aborda lo medular
del espíritu y de la misión de Montfort: «San Luis María escogió como
divisa estas sencillas palabras: Dios solo… En él, el amor a Dios
era total. Con Dios y por Dios iba hacia los demás…» (n. 1). Si Montfort
actuó como místico y apóstol, fue porque Dios, que es amor, le había
inflamado el corazón, empujándolo a difundir la luz y el calor de aquella
llama a todos los que encontraba. El intenso ministerio pastoral de san
Luis María y su solicitud por los pobres y necesitados, demuestran que el
amor que brotaba de «Dios solo», no era una fría y desencarnada
abstracción, sino una profunda y sentida llamada a estar cerca de los
pobres, a ser pobre entre los pobres. También el Monfortiano de hoy debe
arder con este mismo fuego, un fuego que es luminosa santidad,
porque su fuente inextinguible de luz es «Dios solo», que es ardiente
caridad, porque la medida y el límite de su amor es «Dios solo».
Resumen
Como resumen de las motivaciones para la conveniencia de la declaración
del P. de Montfort como doctor de la Iglesia, cito dos testimonios muy
autorizados y recientes:
1.
En su saludo al Santo Padre con ocasión de la audiencia que concedió el 13
de Octubre, 2000 a los participantes del VIII coloquio internacional de
Mariología, cuyo tema era: “San Luis María de Montfort: espiritualidad
trinitaria en comunión con María”, Mons. François Garnier, dijo:
“Acabamos vivir juntos el VIII coloquio internacional de Mariología. El ha
puesto en evidencia lo que su Santidad sabe desde hace mucho tiempo, es
decir, la actualidad, la fecundidad y la originalidad de la
doctrina espiritual de San Luis María. De manera muy sencilla y popular,
pero a la vez segura y profunda, nos confía a María, para que con Ella,
descubramos mejor y más rápido a Cristo, la Trinidad, la Iglesia, la
importancia del Bautismo y la urgencia de la misión al servicio de los
pobres»
2.
Al final de su reciente publicación “L’amour de Jésus en Marie” en dos
volúmenes: uno que contiene los textos de la Verdadera Devoción y el
Secreto de María de San Luis María de Montfort y el otro la Presentación
de éstos, su autor el P. Léthel, carmelita, invita a firmar una carta de
petición al Papa para que declare a Montfort como Doctor de la Iglesia,
dando como motivos entre otros:
“La doctrina espiritual contenida en sus escritos presenta las
características evangélicas de profundidad, sencillez y
radicalidad. Es una espiritualidad cristocéntrica y
trinitaria, mariana, eclesial y misionera. Es una
espiritualidad de confianza y de amor, un camino de santidad
abierto a todos los bautizados y, en primer lugar, a los más pobres y
pequeños”.
“En unión con otros escritos de san Luis María de Montfort y especialmente
con el Amor de la Sabiduría Eterna, el Tratado de la Verdadera
Devoción muestra de manera luminosa, el lugar esencial de María en el
misterio de Cristo y de la Iglesia, así como la dimensión mariana
de la vida cristiana. Por esta razón ha ejercido una inmensa influencia en
la Iglesia del siglo XX, en los santos y los beatos, en las comunidades
cristiana y en los movimientos eclesiales, en los pastores y en los
teólogos. Y Ud. mismo Santo Padre, Ud. es para toda la Iglesia el testigo
privilegiado de la fecundidad de esta doctrina resumida en dos palabras:
Totus tuus, «Soy todo Tuyo»”.
Personalmente una de las motivaciones que me llegan más profundamente para
declarar a Montfort como doctor es que sería un doctor del Pueblo de Dios
y particularmente de los pobres. En la vida y el mensaje de san Luis María
de Montfort, se hacen accesibles a los pobres la riqueza de la sabiduría
evangélica –que es la sabiduría del amor o de la Cruz- y un programa de
vida espiritual que es un atajo
de santidad para formar apóstoles de fuego.
También me encanta el
saber que al destacar el protagonismo de María y la importancia de los
laicos en la Iglesia, Montfort está acentuando de modo especial por una
parte el rol de la mujer y por otra el de los laicos en la Iglesia,
asuntos ambos que han adquirido gran importancia en la actualidad.
Un aspecto que no se
destaca mucho pero que es fundamental, pues está a la base de la
cristología del P. de Montfort, es el sapiencial, expuesto de manera
amplia en su famoso y fundamental libro el Amor de la Sabiduría Eterna.
El aspecto sapiencial tiene, entre otras, una característica ecuménica que
nos enlaza no sólo con la sabiduría vetero y neotestamentaria, sino
también con las sabidurías de todos los pueblos y con el deseo profundo de
cada ser humano de encontrarle sentido a su vida y ser feliz. Montfort nos
ofrece el camino concreto para lograr satisfacer estos deseos íntimos
humanos y hasta nos propone unos medios claves para adquirir y conservar
esta Sabiduría. Medios que pueden resumirse en dos palabras: la Cruz y
María.
=======================
LA PETICION:
Dirigirla al Santo
Padre, Ciudad del Vaticano, Roma
Enviar copia de la
petición al Postulador de la causa: P. Battista Cortinovis smm:
P.
Battista Cortinovis – Postulador
PP.
Monfortani – Via Prenestina, 1391
00010 Roma – Colle
Prenestino.
ITALIA
(Tel.: 0338-4777405.
Tel. e fax: 06-22420574. E-mail:
smmpost@pcn.net)
Incluir en ella 3
puntos:
1.
Quienes hacen la solicitud, lugar y fecha;
2.
Motivos que tienen para hacer la petición;
3.
Oportunidad de esta proclamación.
Ejemplo:
Petición a su Santidad el Papa Juan Pablo II para que proclame
Doctor de la Iglesia a San Luis María de Montfort.
Su Santidad
Nos dirigimos a su
Santidad laicos, religiosos y sacerdotes, miembros de un Movimiento de
Consagrados al Corazón Inmaculado de María según el camino espiritual
enseñado por san Luis María de Montfort. Pertenecemos a la República de
Guatemala y nos encontramos en diversas diócesis particularmente en la de
la ciudad de Guatemala. Todos los consagrados tenemos un programa de vida
cristiana que revisamos periódicamente y nos estamos comunicando por medio
de un boletín informativo mensual, visitas y algunos encuentros promovidos
por los animadores. Estamos organizados bajo el nombre de… y procuramos
vivir nuestra entrega total a Jesucristo por las manos de María, en
nuestra vida personal, familiar y social. Acabamos de celebrar
precisamente un Congreso bajo el lema: “A Jesús por María” para mejor
conocer a san Luis María de Montfort y su mensaje espiritual y poderlo
vivir e irradiar en nuestro medio.
Estamos convencidos
que el mensaje de san Luis María es al mismo tiempo sencillo y radical,
profundo y fecundo, pues está dirigido a todos los miembros del pueblo de
Dios, particularmente los laicos y los pobres y sencillos, está fundado en
los misterios centrales del cristianismo: la Santísima Trinidad y la
Encarnación y la Redención, da suma importancia a la Iglesia, a los
Sacramentos del Bautismo de la Reconciliación y de la Eucaristía para
vivir en plenitud la vida Cristiana. En su mensaje y en su vida san Luis
María destaca de manera eminente este misterio de la Encarnación cuyo
segundo milenio hemos estado celebrando en este año Jubilar. Misterio que
aparece como obra de cada persona de la Santísima Trinidad y en el cual se
destaca, por voluntad de Dios, la presencia activa de la Virgen María y el
carácter misionero del mismo. Pues como dice san Luis María de Montfort:
“Por medio de la Santísima Virgen María vino Jesucristo al mundo, y por
medio de Ella debe también reinar en el mundo” (VD 1). En nuestras vidas
hemos ido experimentando cómo el camino espiritual de la Consagración
total a Jesús por María nos ha ayudado a ser más conscientes de nuestra
vocación cristiana de Bautizados como miembros de una Iglesia llamada a
ser santa y misionera en cada uno de sus miembros. Hemos experimentado
también como esta consagración total y las prácticas interiores y
exteriores propuestas por san Luis María para perseverar y crecer en este
camino, nos han ayudado a todos en nuestros diversos estados de vida como
laicos, religiosos o sacerdotes a vivir con mayor fervor nuestros
compromisos y a sentirnos siempre en un camino de conversión para vivir de
Dios solo y desde Dios solo en servicio de los hermanos que El nos ha
confiado.
Sabemos también que
su Santidad es un conocedor profundo de este camino espiritual que le ha
animado durante toda su vida de pastor apostólico y que su Santidad
sintetiza en las dos palabras “Totus tuus”: Soy todo tuyo. Sabemos
también que su Santidad vive y renueva todos los días esta consagración
total a Jesús por María enseñada por san Luis María de Montfort, y cómo la
Santísima Virgen ha estado tan cercana de su vida y de su ministerio
apostólico protegiéndole y haciendo fecunda y brillante su solicitud
pastoral.
En nuestra Patria, la
mayoría de la gente ha sido bautizada y profesa la religión católica y un
gran amor a la Santísima Virgen. Pero falta mucho para vivir un
cristianismo más vivo y operante en el seno de las familias y de la
sociedad. Estamos convencidos que san Luis María de Montfort con su
ejemplo de vida como “Misionero Apostólico” y con su mensaje espiritual de
carácter misionero y mariano, de amor a la Iglesia y de adhesión total al
Santo Padre y a los ministros de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, es un
modelo inspirador para la Nueva Evangelización a la que su Santidad ha
convocado a toda la Iglesia. San Luis María, con su vida y escritos
aparece como modelo de un entrañable amor a la Palabra de Dios, una
oración constante y profunda de místico, un camino ascético de
purificación y de Cruz, una metodología catequética accesible a los niños
y pobres y de gran eficacia, una capacidad de organizador y promotor de
movimientos y asociaciones laicales para perseverar y crecer en el camino
de la alianza bautismal y en el servicio a los pobres. Por todo ello,
estamos convencidos que proclamar a este místico y misionero apostólico
como doctor de la Iglesia será de gran beneficio para la renovación del
cristianismo en nuestra Patria y también en la Iglesia Universal.
Querido y Venerable
Santo Padre, esperamos que nuestra petición, sumada a la de tantos otros
cristianos del mundo, sea acogida favorablemente y que en pocos días
tengamos la dicha de ver colocado entre los doctores de la Iglesia a este
humilde misionero y catequista de los pobres, apóstol de María y de la
Cruz. Con su Santidad estamos convencidos que la “sólida devoción a la
Santísima Virgen …nos es necesaria para hallar perfectamente a Jesucristo,
amarlo con ternura y servirlo con fidelidad” VD, 62.
Lugar y fecha,
Nombres y firmas
Dirigir la petición a
esta dirección:
P.
Battista Cortinovis – Postulador
PP.
Monfortani – Via Prenestina, 1391
00010 Roma –
Colle Prenestino.
ITALIA
(Tel.: 0338-4777405.
Tel. e fax: 06-22420574. E-mail:
smmpost@pcn.net)
Nro. 3 del Comentario del Padre General, William Considine smm., al
Mensaje del Papa, 25 de marzo del 2000.