Justificación en favor de la declaración de

San Luis María de Montfort como Doctor de la Iglesia.

Esta petición está sustentada por tres criterios dados ya por Benedicto XIV para que la Iglesia proclame a alguien como Doctor:

 

·        Doctrina eminente

·        Santidad notable

·        Oportunidad de la proclamación a causa de su influencia

 

1.      Doctrina eminente:

 

Montfort no es un teólogo de escritorio sino un místico y misionero. Como dice Juan Pablo II en su mensaje a la Familia Monfortiana[1] «el mensaje que dejó el Padre de Montfort se fundamenta, de modo inseparable, en las meditaciones místicas y en la pedagogía pastoral del apóstol» (n.2).Y añade:  «Su acción y su palabra no tenían otro fin que llamar a la conversión y hacer que se viviera de Dios. Sus escritos son igualmente testimonios y alabanzas del Verbo encarnado y también de María, «obra maestra del Altísimo, milagro de la Sabiduría eterna» (ASE[2] 106) (n. 1).

 

Montfort es un místico misionero que supo desarrollar y transmitir temas fundamentales para la conversión y madurez en la fe tanto de la gente sencilla como de los sabios:

 

-                     La absoluta primacía de Dios solo y su gloria;

-                     Los misterios centrales de la Trinidad, de la Encarnación y de la Cruz redentora del Verbo para ser conocidos y vividos;

-                     Jesucristo como Sabiduría eterna y encarnada que «encierra en sí misma toda la plenitud de la divinidad y de la humanidad, (ASE,9) y que arde en apremiantes deseos de comunicarse a los seres humanos (ASE, Cap. VI).

-                     la acción imprescindible del Espíritu Santo y María en la formación de los cristianos como discípulos de Cristo y apóstoles de fuego (VD[3] 20; 34-36; 55-59).

-                     La consagración bautismal y la vocación de todo bautizado a la santidad, es decir, a ser “perfecto discípulo, imitador y esclavo de la Sabiduría encarnada, Jesucristo”. (SM[4], 3; ASE 227…)

-                     la presencia de María en el misterio de Cristo, de la Iglesia y en el vida de cada bautizado (ASE,203-227; SM, VD)

 

La doctrina espiritual presentada por el Padre de Montfort tiene una sólida y abundante fundamentación bíblica, teológica y espiritual y gira siempre en torno a los misterios centrales del cristianismo: el misterio de la Santísima Trinidad, el misterio de la Encarnación y el misterio de la Cruz redentora. El está convencido que la vocación de todo cristiano es a la santidad y nos presenta un camino corto, seguro y accesible a todos y todas para lograrla. Como dice al final de la fórmula de la Consagración total a Jesús por María: “Para que por medio del Espíritu Santo tu esposo fidelísimo y de ti Esposa suya fidelísima sea formado en mí Jesucristo tu Hijo para gloria de Dios Padre”.

2.      Santidad notable

La fuerza impactante y la unción del mensaje del Padre de Montfort en sus diversos escritos radica en la coherencia y radicalidad de su vida como “discípulo e imitador de la Sabiduría eterna y encarnada Jesucristo” y como esclavo de amor de la Madre del Redentor. Escribe a partir de su experiencia de Dios. La teología del Padre de Montfort es experiencia y amor. Escribe lo que ha vivido y lo que ha transmitido con éxito a sus destinatarios que fueron siempre y de preferencia los pobres del campo y de la ciudad. Quiso siempre nutrirse de las Sagradas Escrituras –que amó apasionadamente, conocía de memoria y llevaba siempre consigo- y de la «ciencia de los Santos», en sus biografías y escritos. A ello dedicó su intensa vida de estudio y oración. Su predicación impactaba los corazones y los llevaba a la conversión porque vivía lo que predicaba y predicaba con sabiduría apostólica.

Al ser canonizado por el Papa Pio XII el 20 de Julio de 1947, fue propuesto a la Iglesia universal como modelo de santidad y sus escritos fueron reconocidos acordes con el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia.

El Papa Juan Pablo II lo ha presentado como guía maestro de espiritualidad mariana[5] y como modelo inspirador para una nueva evangelización[6].

 

3.      Oportunidad de la proclamación

Avala este criterio la universalidad de su mensaje y de su influencia manifestada principalmente por la difusión de sus escritos y el influjo profundo y perdurable que ha ejercicio su mensaje espiritual en la vida de muchos laicos y laicas, religiosas y religiosos, sacerdotes y obispos, de ayer y hoy, e incluso del mismo Santo Padre Juan Pablo II quien lo ha reconocido explícitamente.

 

El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen cuenta con más de 400 ediciones en unas 30 lenguas. Similarmente el Secreto de María. Las Obras Completas se multiplican: francés, italiano, español, inglés. Actualmente, por ejemplo se están preparando una nueva edición en Castellano y otra en Portugués. El Libro de Oro que contiene sus principales escritos y una metodología para prepararse a la Consagración total y para vivirla, ha conocido dos recientes ediciones en castellano. Hace un año fue editado también en Castellano el diccionario de Espiritualidad Monfortiano, escrito originalmente en francés y ya traducido al inglés e italiano. Continúan escribiéndose nuevas y muy interesantes biografías sobre el Padre de Montfort, algunas de ellas traducidas ya al Castellano o escritas originalmente en este idioma.

 

Además de la Familia Monfortiana integrada por los Padres Monfortianos, las Hijas de la Sabiduría, los Hermanos de San Gabriel, las Misioneras de María y los Laicos y Laicas asociados, numerosos institutos y movimientos eclesiales sacan su inspiración de la doctrina de san Luis María, escogido como maestro y guía en su itinerario espiritual. La Legión de María, los Focolares, los Foyer de Charité y algunas Congregaciones Religiosas femeninas y masculinas –incluso nacidas en la segunda mitad del siglo XX- asumen lo medular de esta espiritualidad de carácter sapiencial, misionero y mariano, a través de la Consagración Total a Jesús por María para vivir en plenitud la Alianza Bautismal y para establecer en el mundo el Reinado de Dios o de Jesús por María. Y más allá de los institutos y movimientos, tanto santos como personas de piedad notable han hallado inspiración e impuslo espiritual y apostólico, especialmente en la doctrina mariana de san Luis María. El Santo Padre Juan Pablo II ha asumido como lema de su vida y misión el “Totus tuus” tomado de la doctrina espiritual de Montfort, como él mismo lo ha reconocido explícitamente en más de una ocasión. Por ejemplo en su visita a la tumba de San Luis María en San Lorenzo, Francia, el 19 de Septiembre de 1996, dijo en la Homilía que él renovaba diariamente esta consagración total enseñada por san Luis María Grignion de Montfort. Hay testimonios que indican que “El Tratado de la Verdadera Devoción” escrito por San Luis María de Montfort, es su libro de cabecera. El Santo Padre mismo está interesado en la promoción de la causa del doctorado de Montfort, como «el promotor más discreto y el más eficaz»[7]

El Santo Padre reconoce que la enseñanza de san Luis María “abarca los temas que toda la Iglesia medita en la proximidad del gran Jubileo; va señalando el camino de la verdadera Sabiduría, que es necesario abrir a tantos jóvenes que buscan el sentido de sus vidas y el arte de vivir” (n.6).

 

La originalidad, el valor y el equilibrio del mensaje espiritual de san Luis María, más allá de ciertas formulaciones, eco de su época, son muy apreciados. El P. de Montfort sabe ir a lo fundamental y con lo fundamental sin glosas, quiere comprometer a los cristianos, para que a ejemplo de María vivan su compromiso apostólico con Jesucristo y con la Iglesia.

 

A nivel tanto de la doctrina espiritual como de la pastoral misionera, Montfort abre horizontes nuevos que pueden responder a la expectativas de nuestro tiempo:

 

·        Jesucristo, Sabiduría eterna y encarnada o Palabra creadora del Padre y Palabra de Dios encarnada, que nos salva confundiendo la sabiduría del mundo con la sabiduría del amor o locura de la Cruz (Cristología y soteriología)

·        El Espíritu Santo y María trabajan juntos en las misma obra (Neumatología y mariología)

·        El Bautismo y la devoción mariana  (Eclesiología)

·        Una teología y una vida ascética, espiritual y misionera al alcance del pueblo. (Espiritualidad sapiencial, mariana y misionera de carácter popular)

·        Su ardor de misionero apostólico, los pobres como destinatarios privilegiados de la evangelización y sus métodos de evangelización y catequesis (inspiradores para una Nueva Evangelización inserta en la cultura)

 

Hay en este momento en diversas partes del mundo un creciente interés por la vida de San Luis María de Montfort y su mensaje espiritual. Por doquiera surgen grupos de cristianos que se consagran totalmente a Jesús por María siguiendo la metodología y la doctrina propuestas por Montfort.

 

Concluyamos con unas cortas palabras actuales que nos pueden delinear la silueta del Padre de Montfort. Ello nos ayuda a comprender mejor su mensaje que es inseparable de su vida. Están tomadas de tres documentos recientes: El decreto de la inserción de la memoria de san Luis María Grignion de Montfort en el Calendario Romano Universal (1996), el Mensaje del Santo Padre a la Familia Monfortiana (1997) y un comentario a este mensaje del Superior General de los Monfortianos (2000).

 

Algunas pinceladas biográficas actuales sobre Montfort:

 

1 *       “Entre los preclaros misioneros apostólicos debe contarse, sin lugar a dudas san Luis María Grignion de Montfort  (1673-1716). Vivió totalmente inserto en el designio de la Divina Sabiduría como esclavo de María, la Madre de Dios. Trabajó con todas sus fuerzas en confundir la sabiduría del mundo con la locura de la Cruz para llevar al Pueblo cristiano a vivir conforme al Evangelio”.

            “Al ejercer su ministerio apostólico en campos y ciudades, ya en misiones ya en hospitales de varias diócesis de Francia, predicaba el amor de Dios solo, el misterio de Cristo crucificado, Sabiduría eterna y encarnada, la consagración a Jesús por la Virgen María, la renovación de las promesas bautismales, las inagotables riquezas de la recitación del Rosario. Su palabra de fuego y, sobre todo, el resplandor de sus virtudes hicieron fecundo su apostolado”

            Compuso cánticos sagrados y otros escritos, entre ellos el celebérrimo Tratado de al Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, para llevar las almas de los fieles a Jesús por María”[8]

 

2*        “En él el amor a Dios era total. Con Dios y por Dios iba hacia los demás y caminaba por los caminos de la misión. Consciente continuamente de la presencia de Jesús y de María, era con todo su ser testigo de la caridad teologal que deseaba compartir. Su acción y palabra no tenían otro fin que llamar a la conversión y hacer que se viviera de Dios…”[9].

 

3*        Desde su exordio, el Mensaje del Papa aborda lo medular del espíritu y de la misión de Montfort: «San Luis María escogió como divisa estas sencillas palabras: Dios solo… En él, el amor a Dios era total. Con Dios y por Dios iba hacia los demás…» (n. 1). Si Montfort actuó como místico y apóstol, fue porque Dios, que es amor, le había inflamado el corazón, empujándolo a difundir la luz y el calor de aquella llama a todos los que encontraba. El intenso ministerio pastoral de san Luis María y su solicitud por los pobres y necesitados, demuestran que el amor que brotaba de «Dios solo», no era una fría y desencarnada abstracción, sino una profunda y sentida llamada a estar cerca de los pobres, a ser pobre entre los pobres. También el Monfortiano de hoy debe arder con este mismo fuego, un fuego que es luminosa santidad, porque su fuente inextinguible de luz es «Dios solo», que es ardiente caridad, porque la medida y el límite de su amor es  «Dios solo»[10].

 

Resumen

Como resumen de las motivaciones para la conveniencia de la declaración del P. de Montfort como doctor de la Iglesia, cito dos testimonios muy autorizados y recientes:

1. En su saludo al Santo Padre con ocasión de la audiencia que concedió el 13 de Octubre, 2000 a los participantes del VIII coloquio internacional de Mariología, cuyo tema era: “San Luis María de Montfort: espiritualidad trinitaria en comunión con María”, Mons. François Garnier, dijo:

“Acabamos vivir juntos el VIII coloquio internacional de Mariología. El ha puesto en evidencia lo que su Santidad sabe desde hace mucho tiempo, es decir, la actualidad, la fecundidad y la originalidad de la doctrina espiritual de San Luis María. De manera muy sencilla y popular, pero a la vez segura y profunda, nos confía a María, para que con Ella, descubramos mejor y más rápido a Cristo, la Trinidad, la Iglesia, la importancia del Bautismo y la urgencia de la misión al servicio de los pobres»

 

2. Al final de su reciente publicación “L’amour de Jésus en Marie” en dos volúmenes: uno que contiene los textos de la Verdadera Devoción y el Secreto de María de San Luis María de Montfort y el otro la Presentación de éstos, su autor el P. Léthel, carmelita, invita a firmar una carta de petición al Papa para que declare a Montfort como Doctor de la Iglesia, dando como motivos entre otros:

“La doctrina espiritual contenida en sus escritos presenta las características evangélicas de profundidad, sencillez y radicalidad. Es una espiritualidad cristocéntrica y trinitaria, mariana, eclesial y misionera. Es una espiritualidad de confianza y de amor, un camino de santidad abierto a todos los bautizados y, en primer lugar, a los más pobres y pequeños”.

“En unión con otros escritos de san Luis María de Montfort y especialmente con el Amor de la Sabiduría Eterna, el Tratado de la Verdadera Devoción muestra de manera luminosa, el lugar esencial de María en el misterio de Cristo y de la Iglesia, así como la dimensión mariana[11] de la vida cristiana. Por esta razón ha ejercido una inmensa influencia en la Iglesia del siglo XX, en los santos y los beatos, en las comunidades cristiana y en los movimientos eclesiales, en los pastores y en los teólogos. Y Ud. mismo Santo Padre, Ud. es para toda la Iglesia el testigo privilegiado de la fecundidad de esta doctrina resumida en dos palabras: Totus tuus, «Soy todo Tuyo»”[12].

 

Personalmente una de las motivaciones que me llegan más profundamente para declarar a Montfort como doctor es que sería un doctor del Pueblo de Dios y particularmente de los pobres. En la vida y el mensaje de san Luis María de Montfort, se hacen accesibles a los pobres la riqueza de la sabiduría evangélica –que es la sabiduría del amor o de la Cruz- y un programa de vida espiritual que es un atajo[13] de santidad para formar apóstoles de fuego.

También me encanta el saber que al destacar el protagonismo de María y la importancia de los laicos en la Iglesia, Montfort está acentuando de modo especial por una parte el rol de la mujer y por otra el de los laicos en la Iglesia, asuntos ambos que han adquirido gran importancia en la actualidad.

Un aspecto que no se destaca mucho pero que es fundamental, pues está a la base de la cristología del P. de Montfort, es el sapiencial, expuesto de manera amplia en su famoso y fundamental libro el Amor de la Sabiduría Eterna. El aspecto sapiencial tiene, entre otras, una característica ecuménica que nos enlaza no sólo con la sabiduría vetero y neotestamentaria, sino también con las sabidurías de todos los pueblos y con el deseo profundo de cada ser humano de encontrarle sentido a su vida y ser feliz. Montfort nos ofrece el camino concreto para lograr satisfacer estos deseos íntimos humanos y hasta nos propone unos medios claves para adquirir y conservar esta Sabiduría. Medios que pueden resumirse en dos palabras: la Cruz y María.

 

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LA PETICION:

Dirigirla al Santo Padre, Ciudad del Vaticano, Roma

 

Enviar copia de la petición al Postulador de la causa: P. Battista Cortinovis smm:

 

P. Battista Cortinovis – Postulador 

PP. Monfortani – Via Prenestina, 1391

00010 Roma – Colle Prenestino.

ITALIA

(Tel.: 0338-4777405. Tel. e fax: 06-22420574. E-mail: smmpost@pcn.net)

 

Incluir en ella 3 puntos:

 

1.      Quienes hacen la solicitud, lugar y fecha;

2.      Motivos que tienen para hacer la petición;

3.      Oportunidad de esta proclamación.

 

 

Ejemplo:

 

Petición a su Santidad el Papa Juan Pablo II para que proclame

Doctor de la Iglesia a San Luis María de Montfort.

 

Su Santidad

 

Nos dirigimos a su Santidad laicos, religiosos y sacerdotes,  miembros de un Movimiento de Consagrados al Corazón Inmaculado de María según el camino espiritual enseñado por san Luis María de Montfort. Pertenecemos a la República de Guatemala y nos encontramos en diversas diócesis particularmente en la de la ciudad de Guatemala. Todos los consagrados tenemos un programa de vida cristiana que revisamos periódicamente y nos estamos comunicando por medio de un boletín informativo mensual, visitas y algunos encuentros promovidos por los animadores. Estamos organizados bajo el nombre de… y procuramos vivir nuestra entrega total a Jesucristo por las manos de María, en nuestra vida personal, familiar y social. Acabamos de celebrar precisamente un Congreso bajo el lema: “A Jesús por María” para mejor conocer a san Luis María de Montfort y su mensaje espiritual y poderlo vivir e irradiar en nuestro medio.

 

Estamos convencidos que el mensaje de san Luis María es al mismo tiempo sencillo y radical, profundo y fecundo, pues está dirigido a todos los miembros del pueblo de Dios, particularmente los laicos y los pobres y sencillos, está fundado en los misterios centrales del cristianismo: la Santísima Trinidad y la Encarnación y la Redención, da suma importancia a la Iglesia, a los Sacramentos del Bautismo de la Reconciliación y de la Eucaristía para vivir en plenitud la vida Cristiana. En su mensaje y en su vida san Luis María destaca de manera eminente este misterio de la Encarnación cuyo segundo milenio hemos estado celebrando en este año Jubilar. Misterio que aparece como obra de cada persona de la Santísima Trinidad y en el cual se destaca, por voluntad de Dios, la presencia activa de la Virgen María y el carácter misionero del mismo. Pues como dice san Luis María de Montfort: “Por medio de la Santísima Virgen María vino Jesucristo al mundo, y por medio de Ella debe también reinar en el mundo” (VD 1). En nuestras vidas hemos ido experimentando cómo el camino espiritual de la Consagración total a Jesús por María nos ha ayudado a ser más conscientes de nuestra vocación cristiana de Bautizados como miembros de una Iglesia llamada a ser santa y misionera en cada uno de sus miembros. Hemos experimentado también como esta consagración total y las prácticas interiores y exteriores propuestas por san Luis María para perseverar y crecer en este camino, nos han ayudado a todos en nuestros diversos estados de vida como laicos, religiosos o sacerdotes a vivir con mayor fervor nuestros compromisos y a sentirnos siempre en un camino de conversión para vivir de Dios solo y desde Dios solo en servicio de los hermanos que El nos ha confiado.

 

Sabemos también que su Santidad es un conocedor profundo de este camino espiritual que le ha animado durante toda su vida de pastor apostólico y que su Santidad sintetiza en las dos palabras “Totus tuus”: Soy todo tuyo. Sabemos también que su Santidad vive y renueva todos los días esta consagración total a Jesús por María enseñada por san Luis María de Montfort, y cómo la Santísima Virgen ha estado tan cercana de su vida y de su ministerio apostólico protegiéndole y haciendo fecunda y brillante su solicitud pastoral.

 

En nuestra Patria, la mayoría de la gente ha sido bautizada y profesa la religión católica y un gran amor a la Santísima Virgen. Pero falta mucho para vivir un cristianismo más vivo y operante en el seno de las familias y de la sociedad. Estamos convencidos que san Luis María de Montfort con su ejemplo de vida como “Misionero Apostólico” y con su mensaje espiritual de carácter misionero y mariano, de amor a la Iglesia y de adhesión total al Santo Padre y a los ministros de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, es un modelo inspirador para la Nueva Evangelización a la que su Santidad ha convocado a toda la Iglesia. San Luis María, con su vida y escritos aparece como modelo de un entrañable amor a la Palabra de Dios, una oración constante y profunda de místico, un camino ascético de purificación y de Cruz, una metodología catequética accesible a los niños y pobres y de gran eficacia, una capacidad de organizador y promotor de movimientos y asociaciones laicales para perseverar y crecer en el camino de la alianza bautismal y en el servicio a los pobres. Por todo ello, estamos convencidos que proclamar a este místico y misionero apostólico como doctor de la Iglesia será de gran beneficio para la renovación del cristianismo en nuestra Patria y también en la Iglesia Universal.

 

Querido y Venerable Santo Padre, esperamos que nuestra petición, sumada a la de tantos otros cristianos del mundo, sea acogida favorablemente y que en pocos días tengamos la dicha de ver colocado entre los doctores de la Iglesia a este humilde misionero y catequista de los pobres, apóstol de María y de la Cruz. Con su Santidad estamos convencidos que la “sólida devoción a la Santísima Virgen …nos es necesaria para hallar perfectamente a Jesucristo, amarlo con ternura y servirlo con fidelidad” VD, 62.

 

Lugar y fecha,

Nombres y firmas

 

Dirigir la petición a esta dirección:

 

P. Battista Cortinovis – Postulador 

PP. Monfortani – Via Prenestina, 1391

00010 Roma – Colle Prenestino.

ITALIA

 

(Tel.: 0338-4777405. Tel. e fax: 06-22420574. E-mail: smmpost@pcn.net)


 

[1] Roma, Junio 21 de 1997, con ocasión de los 50 años de la Canonización de San Luis María Grignion de Montfort.

[2] ASE= Amor de la Sabiduría Eterna, la obra fundamental, doctrinal y espiritual, del Padre de Montfort 

[3] VD : Tratado de la Verdadera Devoción de san Luis María de Montfort

[4] SM : Secreto de María, resumen del anterior. Síntesis más alcance de todos.

[5] R.Mat.,48 « A este propósito, me es grato recordar, entre tantos testigos y maestros de espiritualidad mariana, la figura de San Luis María Grignion de Montfort, el cual proponía a los cristianos la consagración a Cristo por las manos de María, como medio eficaz para vivir fielmente el compromiso del bautismo »

[6] Ver Mensaje de Juan Pablo II a la Familia Monfortiana, n. 1-6, Roma Junio 21 de 1997. « Cuando se impone en la mayor parte de las regiones del mundo la necesidad de una nueva evangelización, el celo del Padre de Montfort por la Palabra de Dios, su solicitud por los más pobres, su actitud de hacerse comprender de los más sencillos y de estimular a la piedad, sus cualidades de organizador, sus iniciativas para prolongar el fervor por la fundación de movimientos espirituales o para comprometer a los laicos en el servicio de los pobres, todo ello, con las debidas adaptaciones, puede inspirar a los apóstoles de hoy »

[7] Mons. François Garnier, Obispo de Luçon, en la audiencia del Santo Padre, el 13 de octubre de 2000, a los participantes del VIII Coloquio Internacional de Mariología

[8] (Decreto acerca de la inscripción de la fiesta de san L-M de Mft en el Calendario Romano, 20 de julio de 1996; Echo Montfortain, 489).

[9] Mensaje de Juan Pablo II a la familia monfortiana, Nro. 1; 21-06-1997

[10] Nro. 3 del Comentario del Padre General, William Considine smm., al Mensaje del Papa, 25 de marzo del 2000.

[11] Quizás se puede añadir reformular : las dimensiones mariana y misionera de la vida cristiana y su vocación a vivir en plenitud la alianza bautismal.

[12] P. François-Marie Léthel, L’amour de Jésus en Marie, 2000, ed. ad solem, pag. 150 1er volume.

[13] Camino más corto y rápido.